
esta noche mi rostro mojaba,
me encaminaba,
sola,
perdida,
triste,
angustiada,
y jugaba con mi pensamientos,
y soñaba,
y sentía nostalgia,
y soñaba,
y un lejano deseo
se fundía en mi alma.
Volví a mi casa, triste cansada, buscando mi tiempo, mi espacio, mi yo, un instante que fuese mio, solo mio, después de una larga jornada, me senté y cogí un libro, un libro de poemas, ¿qué buscaba?, ¿qué esperaba encontrar?, no lo se.
Quizás todo, quizás nada.
Libro de las alucinaciones
Teoría
Un instante vacío
de acción puede poblarse solamente
de nostalgia o de vino.
Hay quien lo llena de palabras vivas,
de poesía (acción
de espectros, vino con remordimiento).
Cuando la vida se detiene,
se escribe lo pasado o lo imposible
para que los demás vivan aquello
que ya vivió (o que no vivió) el poeta.
Él no puede dar vino,
nostalgia a los demás: sólo palabras.
Si les pudiese dar acción...
La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje los objetos
que duermen en la playa.
La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar:
da apariencia de vida
a lo inmóvil, a lo paralizado.
Y el leño que arde,
las conchas que las olas traen o llevan,
el papel que arrebata el viento,
destellan una vida momentánea
entre dos inmovilidades.
Pero los que están vivos,
los henchidos de acción,
los palpitantes de nostalgia o vino,
esos... felices, bienaventurados,
porque no necesitan las palabras,
como el caballo corre, aunque no sople el viento,
y vuela la gaviota, aunque esté seco el mar,
y el hombre llora, y canta,
proyecta y edifica, aun sin el fuego.
Comentarios
Momentos muy necesarios por otra parte.
Me encanta la foto de la playa, Chus, porque en esa foto podemos encontrar los sentimientos que buscas en tu poema.
¿Te está gustando "El jardín prohibido"? Me lo regalaron por mi cumpleaños y todavía no empecé a leerlo pero no tiene mala pinta.
El poema de Hierro... no soy mucho de poesía, ya sbes pero disiento con él en el hecho de que yo creo que todos, todos, en algún momento necesitamos palabras que nos curen, que nos abracen, que nos calmen, que nos quieran... los henchidos de acción o los palpitantes de nostalgia... todos.
las palabras son necesarias para transmitir, para vivir.
biquiños.
Aldabra
"El jardín olvidado" me gusto, es de esos que se leen de un tirón, misteriosa y con un leve toque romántico, no obstante los he leído mejores.
Un besiño
Te mando besos de colores :)
Muy bueno también el poema de Hierro.
Gracias mil por tu presencia en mi humilde casita.