MI ROSCÓN DE REYES
Mi roscón de Reyes, ¿a que tiene buena pinta?, tarde años en darle con el punto, pero desde hace media docena de años me sale perfecto.
Recuerdo cuando mi madrina aparecía por la puerta con el roscón el día de Reyes, pero ahora soy yo, la que se lo lleva a ella, al principio solo hacía uno, pero desde que le cogí el tranquillo hay Roscón para mis hijos, mi ahijada, mi madrina, Para Edgar y Frernando, para mis padres, (este año incluso hice uno pequeño para Arancha, una amiga de Julián) a mis suegros no les toca, pero es que están un poco lejos, y hacer dos horitas de coche, por la mañana el día de Reyes, como que no apetece, ya me llega con pegarme el madrugón para cocerlos por la mañana, y que estén fresquísimos para tomarlos después de abrir los regalos (que este año han sido escasos, yo he renunciado al mío).
¿ Conocéis la historia del Roscón?
Con más de 500 años a sus espaldas, su origen no es del todo cierto. Algunos dicen que el gran promotor del dulce fue la corte del rey francés Luis XV.
Cuenta la historia, que el cocinero de la Corte, de origen eslavo, quiso regalar al Monarca el día de la Epifanía un roscón tradicional de su tierra.
Dentro del dulce colocaron un regalo muy especial: un medallón de diamantes que compró gracias a la colaboración de todo el personal del servicio.
Luis XV quedó prendado del invento y se dedicó a propagarlo colocando una moneda en su interior como sorpresa. Así, mientras la tradición se iba perdiendo en Europa del Este, el resto de la aristocracia europea fue seducida por su sabor único; y a lo largo del siglo XVIII llegó a España y sus colonias, sobre todo México.
No obstante, otros estudiados consideran que el origen del Roscón de Reyes está en los romanos, quienes celebraban a principios de enero una fiesta en honor al dios Jano en la que se comían pasteles que contenían un premio.
Posteriormente, la fiesta francesa Le Roi de la Fave, que data del siglo XI, se considera la continuación de esa fiesta romana. En esta festividad se introducía un haba en una rosca dulce y la persona que la encontraba en su pedazo de pastel era coronado rey por un día.
Aunque su origen varíe, lo que no cambia es su sabor exquisito y su forma de corona adornada con frutas escarchadas que imitan a las piedras preciosas, tan propias de una corona de reyes.
Recuerdo cuando mi madrina aparecía por la puerta con el roscón el día de Reyes, pero ahora soy yo, la que se lo lleva a ella, al principio solo hacía uno, pero desde que le cogí el tranquillo hay Roscón para mis hijos, mi ahijada, mi madrina, Para Edgar y Frernando, para mis padres, (este año incluso hice uno pequeño para Arancha, una amiga de Julián) a mis suegros no les toca, pero es que están un poco lejos, y hacer dos horitas de coche, por la mañana el día de Reyes, como que no apetece, ya me llega con pegarme el madrugón para cocerlos por la mañana, y que estén fresquísimos para tomarlos después de abrir los regalos (que este año han sido escasos, yo he renunciado al mío).
¿ Conocéis la historia del Roscón?
Con más de 500 años a sus espaldas, su origen no es del todo cierto. Algunos dicen que el gran promotor del dulce fue la corte del rey francés Luis XV.
Cuenta la historia, que el cocinero de la Corte, de origen eslavo, quiso regalar al Monarca el día de la Epifanía un roscón tradicional de su tierra.
Dentro del dulce colocaron un regalo muy especial: un medallón de diamantes que compró gracias a la colaboración de todo el personal del servicio.
Luis XV quedó prendado del invento y se dedicó a propagarlo colocando una moneda en su interior como sorpresa. Así, mientras la tradición se iba perdiendo en Europa del Este, el resto de la aristocracia europea fue seducida por su sabor único; y a lo largo del siglo XVIII llegó a España y sus colonias, sobre todo México.
No obstante, otros estudiados consideran que el origen del Roscón de Reyes está en los romanos, quienes celebraban a principios de enero una fiesta en honor al dios Jano en la que se comían pasteles que contenían un premio.
Posteriormente, la fiesta francesa Le Roi de la Fave, que data del siglo XI, se considera la continuación de esa fiesta romana. En esta festividad se introducía un haba en una rosca dulce y la persona que la encontraba en su pedazo de pastel era coronado rey por un día.

Comentarios
Gracias y feliz año.
Felicidades por tan buen y dulce hacer
Saludos